Soy filósofa de mi propia existencia, es decir, poetisa
Soy filósofa de mi propia existencia, es decir, poetisa

El reino de las piezas de tetris

Muchas cosas que tienen que encajar como en un Tetris y que aún son inciertas en este Reino de España. Pagar abogados en dos países para que hagan trámites y todavía tener un montón de papeles de los que encargarme en mis horas libres. Llamar al Registro Civil Central, al Local, al Consulado de España en Alemania, al Ministerio de Exteriores, al de Interior, al de Justicia, Extranjería… Solo me faltó llamar a los del Ministerio del Tiempo para ver si puedo cambiar el pasado y así no tenerme que ocupar de tanta absurda burocracia.


¿La ignorancia es un delito? En este Reino, parecen obligarte a estudiar un doctorado en derecho (internacional, si te atreves a volar y vivir en otro lugar) para ahorrarte unos eurillos, porque aquellos profesionales a quienes contribuyes a mantener no se ocupan de informarte al completo y porque ni siquiera dentro de este propio Reino se entienden entre organismos ni saben unos lo que hacen los otros (hasta que te cazan y entonces ahí es tu culpa). ¿Cómo van a entenderse entre países?

Que esta Unión Europea sirve para lo que les conviene a unos pocos, pero la ciudadana comunitaria de a pie sigue siendo asaltada con apostillas y solicitudes jurídicas como si fuera otro humano que no ha tenido el beneficio VIP de nacer aquí, a quien el simple acto de respirar el aire de Europa le convierte en ilegal. Aun así, esta burocracia cuántica la convierte en gata de Schrödiger dentro de su caja europea: casada y divorciada de la misma persona al mismo tiempo.

La Unión Europea se me asemeja a la caja del gato de Schrödinger: dentro de ella, puedes estar casada y divorciada de la misma persona al mismo tiempo.

La vida no puede ser esta tortura sistematizada que te encierra en un constructo donde no cabe la libertad en ningún aspecto. Si quiero construir mi casa, no puedo… pues se requieren permisos y mil trámites y aceptar el sadomasoquismo burocrático… Si me atrevo a hacerlo por mi cuenta, afuerita del sistema para ahorrarme en tiempo, papeles, dinero y energía, corro el riesgo de que me la derrumben. Existir con ese miedo… más alimento para toda esta trama.

Lo mismo ocurre con todo lo demás que una quiere hacer independiente. ¿Quieres crear y trabajar por tu cuenta? Papel y más papel y paga tasas crecientes de hasta casi 300 euros al mes, multas solo por ser legal, y vete allí y allá y pide cinco cosas para hacer una y después con esa una encaja la pieza para que cuadre el puto Tetris, porque si no, se acaba el juego y el dinero, la energía y el tiempo no te lo devuelve nadie. Y encima te vuelven a sancionar. Te derrumban la casa, la autonomía y los sueños en cada ámbito.

Para que no ocurran desgracias, te fuerzan a requerir de intermediarios depredadores, porque si te atreves a informarte por tu cuenta en tooodas esas páginas web oficiales estancadas en la década de la prehistoria informática, atrabancadas y escritas casi casi a mano alzada en HTML, corres el riesgo de no estar del todo bien informada y cagarla totalmente. Por eso, todos los carroñeros están felices de ayudarte llevándose unas sumas que son la mitad del sueldo. Y eso solo por un año de legalidad, por así decirlo.

Papi Estado está cuidándote siempre, porque no puedes valerte por ti misma, no puedes emanciparte, eres pequeña y no sabes valerte por ti misma (y se encargan con toda su información enreversada de que no sepas, pues ni sus propios títeres saben). El mismo sistema te obliga a consumir de él para poder simplemente vivir. Si te sales, corres hasta peligro penal, dependiendo del caso. Penalidad de vivir en esta sociedad, penalidad de salirte de ella y ser perseguido. Más miedo para que tú te envenenes y obedezcas, para que ellos se alimenten de tu docilidad. Cuanto más denso es algo, de más leyes precisa para sostenerse.

Y además de obligarte a aliarte a sus carroñeros, también lo hace a esclavizarte en un trabajo: a vivir para trabajar, para levantar el país y mantener a todos esos funcionarios reales y demás vasallos, como abogados y procuradores, ministros, alcaldes… Para sostener al propio sistema que oprime y suprime la esperanza. Es una estructura perfecta en la que no cabe la creación ni la autonomía de forma legal.

Te hacen agachar la cabeza hasta descuidar la propia salud y la cordura por continuar productiva en una cadena de explotación de la propia energía, porque en el momento en que te tomes un respiro, te están metiendo más y más presión por que cumplas con tu papel multifunción-multilingüe. Si no eres suficientemente buena (obediente, efectiva, mecánica, robótica y fingidamente humana para las frases bonitas, cuasi inteligencia artificial de carne y hueso), miedo y más miedo de perder este medio de vida: esta no-vida en este no-espacio y no-tiempo.

Resuelves una tarea y te entran tres. ¿Retraso en la hora de pausa por cumplir con el trabajo? Pide permiso antes de desfichar en tres sitios por tu media hora para engullir. ¿Te meas? Avisa en dos sitios y espera tu turno. ¿Te cagas? «Baño urge». Solo falta avisar con el emoji de la caquita feliz, para que quede más contundentemente recalcado. 💩

Muchas veces a punto de colapsar, hay que estar atenta a cinco cosas a la vez, en cada una de las cuales tienes que poner tu concentración máxima ocho horas sin apenas parar. Después de la jornada, la creatividad se ha consumido y el cerebro también. Pero al día siguiente de nuevo se permiten expresar lo lentos que vamos (lo pocamente robóticos que funcionamos) y me quedo bloqueada ante ello, sin poder expresar mi malestar, y entonces trago y continúo con toda la tensión acumulada en mi garganta a punto de reventar, porque si erro me quedo sin trabajo y sin dinero para formar parte de este Reino. De este Reino donde para encajar sus piezas de Tetris te comen a ti.

¿A esto llaman vivir? Me niego. Esto es un atraco vital a mano armada, una rueda de hámster ridícula con estímulos irrisorios… Una farsa colosal y real. Un entramado perfecto para volverte loca, manipularte cual máquina y si no te dejas programar, orillarte a querer simplemente desaparecer. Esto es una literal mierda… y si eres medianamente sensible y tu espíritu se niega a adapatarse al circo, te roban hasta las ganas de existir.

Ojalá supiera la manera de recuperar mi libertad de acción sin caer por ello en la delincuencia… ¿Tendré para ello que irme de este Reino? La vida podría ser mucho más sencilla.

Ropas y complementos un poquillo rebeldes